SALARIOS DE HAMBRE

Fortalecer el poder adquisitivo es la vía para lograr elevar la calidad de vida de los trabajadores, terminando con la subcontratación que deja sin derechos y a salarios precarios a miles de trabajadores que así son contratados.

La reforma laboral no está completa si no viene resuelto el tema de la subcontratación, afirmó el coordinador del PT, Reginaldo Sandoval, por lo que urge promover un análisis amplio, así como una discusión franca y abierta, a fin de eliminar el outsourcing de los esquemas de contratación del país, para revertir la precaria situación que atraviesan los empleados a 12 pesos la hora.

Llamó a las fracciones parlamentarias a concretar la profunda transformación que el pueblo espera del Poder Legislativo. “Para nuestra bancada es inadmisible que una de cada cuatro personas que se emplean por su cuenta lo hagan bajo el outsourcing, pues es reflejo de que un pequeño grupo de empresarios se está haciendo rico con el esfuerzo de la mayoría”, destacó.

Bajo este esquema de contratación miles de trabajadores dan lo mejor de su vida a través de un tercero, sin contar con los derechos básicos que les dan bienestar a sus familias, son prácticas engañosas que además laceran las finanzas de México, pues evaden las aportaciones al Seguro Social y al Infonavit, subrayó.

Para el PT es necesario fortalecer el poder adquisitivo de la clase asalariada, ya que esa es la vía para lograr elevar la calidad de vida de los trabajadores y ser más competitivos a nivel mundial.

“Entendemos la importancia de las remuneraciones, a través de ellas se aspira al bienestar de las familias mexicanas; por ello, manifestamos nuestro enérgico rechazo al outsourcing, lo consideramos una herramienta que convierte al trabajador en un instrumento más, en una figura desechable”, afirmó.

Para el PT está claro que una reforma laboral no está completa si no viene resuelto el tema de la subcontratación y en este caso vemos un documento sí con algunos avances, pero incompleto, pues no se deroga el outsourcing, que es un esquema laboral dañino para la clase trabajadora. “Seguiremos dando la batalla por el bienestar del pueblo de México. Los trabajadores son personas”.

Los sindicatos gringos pedían 52 dólares la hora en industria automotriz en el tratado; allá el mínimo es de 10 dólares la hora.