GOBIERNO FIFÍ

Hasta ahora las acciones del gobierno tienen tanto de fifí como las ha criticado en sus conferencias el presidente, porque en los hechos las promueve y acepta como se ven en sus iniciativas, como lo señaló en su momento Benito Juárez: “malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con los hechos los traicionan”. Parece estar pasando esto y el pueblo debe estar atento.

Si bien el hecho de que el personal del gobierno federal sigue siendo el mismo que ha trabajado en los sexenios neoliberales, esto no implica que por inercia se sigan los usos y costumbres de la burocracia gubernamental, pero la falta de planeación y de definición de que es la Cuarta Transformación reduce a solo una frase lo que aducen que van a realizar.

¿Cómo? Nadie sabe, a casi 5 meses de iniciar la administración todavía no hay Plan Nacional de Desarrollo, pese a que tuvieron 5 meses después del triunfo electoral para bosquejarlo y ahora con 5 meses más de gobierno ya lo estuvieran implementando, lo cierto que seguimos viviendo en la inseguridad y la violencia, hay menos empleos y los impuestos que cada mes pagamos los mexicanos al fisco, se regala sin metas a lograr a mediano plazo.

Hasta tricolores poco honorables como Rubén Moreira de Coahuila, cuestionan que la reforma laboral aprobada no eliminara el outsourcing, que ha sido una demanda de la izquierda y solo se limitó a legislar por la libertad sindical que como trabajadores tendremos para escoger el sindicato de nuestra preferencia, a que exista democracia sindical para elegir a sus dirigentes.

Los impulsores de la libertad y democracia sindical son nada menos que Napito, que nunca en su vida a trabajado, ni conoce el tiro de una mina, porque el sindicato se lo heredó su padre, así que nunca estuvo con su casco minero en el fondo del socavón, ni ganó democráticamente la elección para ser líder de un seccional y de ahí pasar hasta convertirse en líder nacional minero.

El impulsor de la nueva CTM ahora de la Cuarta Transformación, llamada CATEM, es alguien igual que Napito que tampoco en su vida ha trabajado como lo hacemos millones de mexicanos todos los días desde temprana hora. Sobrino de sindicalistas heredó un sindicato, nació en pañales de seda en la central obrera oficial, sobrino de Leonardo “la güera” Rodríguez, amigo de Javier Duarte en el que se vio involucrado en desaparición de recursos, amigo de José Murat, ese es Pedro Haces.

Controla organizaciones de limpieza, de transporte de valores, de seguridad privada, de taxistas y hasta quiere tener el control de la prensa en su confederación, como me lo hizo saber uno de sus seguidores que acudió al Senado a aplaudir su arribo al escaño como senador para suplir al propietario que pidió licencia para irse al gobierno federal, cuando me propuso, al estilo de la “democracia de la Cuarta Transformación”, formar uno.

“Porque no formas un sindicato de periodistas, tú serás el dirigente y comienza a organizarlos para tener a todos los comunicadores en una organización. Te recomiendo con Pedro Haces y así vamos participando”, fue la ‘tentadora’ oferta del nuevo sindicalismo guinda o morena.

Es claro que, con iniciativas a medias como la reforma laboral, o neoliberales como la de entregar los ahorros de los trabajadores a las administradoras de las Afores, así como la negativa a abrogar la reforma educativa en su totalidad para mantener el control de los maestros con régimen de excepción, deja mucho que desear.

Es aquí donde los mexicanos y en especial sus seguidores, deben ejercer el control de las acciones del gobierno para que no haya más decepciones como la de los cafetaleros de Veracruz que serán explotados por la Nestlé, por orden presidencial; la de los ambientalistas ignorados en Morelos para abrir una termoeléctrica.