CARTA ABIERTA A ALMA ANGÉLICA QUILES MARTÍNEZ CONRADO MADARIAGA… PRESENTE

Sirva la presente, Alma, para hacerle patente mi pésame ante la pérdida irreparable que fue la partida de su pareja y mi amigo, quisiera decirle muchas cosas pero todo lo que se siente en nuestro interior, difícilmente se puede explicar con palabras; creo Alma, que la partida de un ser querido debería ser de tanta felicidad como cuando llegó a este espacio de tiempo que se llama vida, pero no es posible entenderlo así.

La vida, Alma, es un regalo que se no da para transitar en este espacio de tiempo que se llama vida, todos vivimos con la posibilidad de morir… que digo posibilidad, más bien con la seguridad, sin embargo, en el transitar de nuestro tiempo nos encontramos con seres de luz que nos acompañan, pero que de ninguna manera permanecerán siempre con nosotros; nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestros amigos y en su caso, Conrado, un hombre que estuvo con usted en una etapa feliz de su transitar por la vida. Amanecía apenas el pasado 15 de enero cuando vi su mensaje: “con profunda tristeza les pido acompañemos a despedir a nuestro amigo Conrado Madariaga Muro”, pocas palabras que daban un claro mensaje, mensaje que me negaba a aceptar, pero que viniendo de quien venía, no podía tratarse de broma alguna. Las causas del fallecimiento de mi amigo Conrado no las sé… pero no sé si importen, Conrado cumplió su ciclo de existencia en este viaje que se llama vida; creo que quienes lo conocimos y formamos parte de su transitar por la vida lo recordamos como fue, como el gran amigo más que otra cosa, el líder que a muchas organizaciones les hace falta, la pareja feliz de mi amiga Alma; un hombre que se entregó a las causas más nobles de la política en un partido que fue grande… yo no sé si emocionalmente le afectó la decadencia que ahora muestra ese partido que fue su pasión.

El sacerdote Héctor Caravantes, antes de oficiar la misa para despedir a Conrado, le pidió Alma, que hablara sobre lo que en alguna ocasión, Conrado pidió para su funeral; escuché con atención su voz reflejando el gran dolor de quien se queda, pero con la firmeza de la palabra hablada que la caracteriza, usted nos dijo: “Siempre lo he de amar, lo quise mucho y lo quiero mucho y la última voluntad… yo no sé si se venía preparando, yo no sé si nos venía preparando, no lo sé; habló sobre este día, nos dijo muchas cosas en conjunto a los ocho, o a cuatro, o a dos, nos compartía que él no quería un día triste, que quería música todo el día, que él quería que estuviéramos contentos, que no quería que las señoras vinieran a rezar, hizo énfasis en Aleida y le dijo: “no quiero tus cantos porque se tardan tres horas”, lo único que quiero es que haya música, mucha música, a propositito y quienes sí lo hicieron, que corra el vino, que corra la música y que disfruten este día; como a él le gustaba disfrutar la fiesta, algunos amigos le llamaban “Rey del After”, porque también nos enseñó a ser reyes del after, pero a mí también me gustó”.

Dijo, un día alegre, con mucha música, que vayan todos, traten de avisarle a todos, a todos; tratamos de hacerlo, a lo mejor el medio no era el adecuado pero era el que estaba al alcance de todos y fue así que pudieron llegar muchos de sus amigos y muchas de sus amigas a acompañar a la familia; dijo música, sin rezos, que no nos quería ver llorando, que no fuéramos putos y que si acaso viniera su compadre “Torin” (sacerdote Héctor Caravantes) a dar la misa y así, tal cual lo estamos despidiendo Ese era Conrado.

Conrado tenía en sus genes los orígenes de la madera del gran líder que fue su señor padre, don OdónMadariaga Cruz; en este momento me llega a la memoria el recuerdo de cada aniversario del Consejo Restaurador de Nezahualcóyotl, cuando luego de la ceremonia protocolaria empezaba la rifa de refrigeradores, pantallas, hornos de microondas y otros regalos, cuando pedía a la multitud que le echaran una chifleteada a aquel comerciante que no se apuraba a llegar por su regalo.

La vena política de Conrado tenía la experiencia de haber trabajado al lado de grandes políticos como Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón, le gustaba debatir pero era respetuoso de las ideas con las que él no coincidía. Destaca su entrega al Partido Revolucionario Institucional, no obstante la derrota reciente, tenía la esperanza de que las cosas cambiaran, lo hablamos y confrontamos ideas… La última vez que lo vi fue en la celebración que realizó con su gente, la gente del Consejo Restaurador de Nezahualcóyotl, se puso un mandil y él hizo su mejor papel como líder, fue el parrillero y atendió a cada uno de sus invitados, ese era Conrado, el líder, el hombre sencillo… El amigo que ahora era acompañado en su funeral por sus cientos o miles de amigos.